Víctor López

En otro país, siento que
consigo compartir
toda la cultura que
tengo dentro de mí.

Víctor siempre tuvo voluntad de cocinar, aunque solo fue en Brasil donde logró invertir en su pasión. Destacó y consiguió desarrollarse haciendo algo diferente y nuevo para la ciudad de São Paulo

Nací y crecí en Perú. Allí, empecé a estudiar ingeniería de sonido, aunque no me estaba yendo muy bien en las asignaturas de ciencias exactas, entonces hablé con mi profesor y me transferí a publicidad. Mi primera actuación en el área fue una pasantía de fotografía en la propia universidad y me comenzó a gustar. Después, compré una cámara y seguí por mi propia cuenta. Mis últimos tres años en Lima trabajé como fotógrafo freelance.

Tenía mi trabajo, vivía solo, tenía mis propios horarios, pero no tenía la sensación de que estuviera creciendo. Sentía que quería ser más, vivir más, hacer más, conocer a nuevas personas, hablar un idioma diferente… se trataba justo de romper barreras. Creo que eso me viene de mi padre, que siempre nos animó —tanto a mi hermana como a mí— a que fuéramos libres. Lo que nos decía era: «Si tienes la oportunidad de salir, sal. Si quieres aventurarte viajando o viviendo en otro país, vete».

Entonces, yo ya sabía que, en algún momento, me marcharía —lo único que no sabía era ni cuándo ni dónde—. En el 2007, tuve la oportunidad de conocer São Paulo, y eso se me quedó grabado en la cabeza. En aquel momento, yo ya quería dedicarme a mi amor por la cocina. Sabía que me gustaba mucho, que era parte de mí, aunque no me atrevía a decidirme ser cocinero. Solo logré asumirlo en Brasil.

Vivo en São Paulo hace ya unos tres años. Empecé trabajando como fotógrafo, pero vivir como freelance es bastante difícil, y siempre me preguntaba cuándo conseguiría consolidarme. Y no tenía una respuesta para eso. Ahí surgió la idea de crear el proyecto “Cena”, en el que voy a la casa de los clientes para cocinar. Básicamente, lo que suelo decir es que es una experiencia cultural por medio de la gastronomía. Así, puedo compartir todo lo que traigo dentro de mí, culturalmente hablando.

Acerca de permanecer en Brasil, volver a mi tierra natal o ir para otro lugar, creo que, con mi proyecto, podría ir a cualquier lugar —al fin y al cabo, el proyecto soy yo—. Ahora está funcionando en São Paulo, pero me podría ir a otro lugar y llevar esta experiencia mía. No tengo nada que me ate aquí. Siempre crecí siendo muy independiente. Hoy, mi madre está en Perú, mi padre, en los Estados Unidos, mi hermana, en Italia, y vivimos así desde hace más o menos unos 10 años.

Fotografía: Reproducción | Elsa Villon
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